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Aquí yo con mi papá, cuando mi hermano aún no venía a este mundo a robarme toda la antención y a despertar en mí deseos asesinos.
Obvio, meses después mis instintos asesinos se esfumaron, pero hubo trasferencia ya que él siempre ha tratado de romperme la cabeza, matarme y hacerlo ver un accidente, yo en cambio, siempre velo por su vasta alimentación.
yo solo puedo decir que, que raro se ve mi apá sin bigote, y de nuevo mi hermano con sus tres kilos de cachete.
Mi hermano y sus extraños hábitos alimenticios y yo siempre preocupada de lo que come.
El santoclos y yo nunca nos llevamos bien, nunca me trajo la casa de la barbie y por eso me consagré a jugar canicas.
aqui me puse ojos biónicos por que en esta foto parecía drogada, solo vean de nuevo el placer de mi hermano al devorar su pizza, chale y no engorda el perro. No se si se note, pero vean mi lado izquierdo, una cicatriz más, cicatriz horrible que me hizo mi hermano, cicatriz donde no me sale ceja y no era nada estética, por su culpa mis cejas son dispejas.Etiquetas: cosas del pasado
Remontémonos a los primeros meses del 1995…
La competencia consistía en darle como 8 mil vueltas al popo y el que regresara primero sería el ganador… “Chispitas!!!! (Pensé yo) nadie me gana a correr, ya estuvo que gané”
Yo estaba rete emocionada, al fin tendría una moneda de 5 pesos en mis manos, sería rica y podría comprarme una cajita Sonrix!!!
…. En sus marcas… listos… fuera!!!!!!
ZumMMmMmm!!!! Corrí como gacela, como una cheeta, como el correcaminos, iba ganando y la moneda sería mía… ya sentía yo abrazar la gloria cuando me enredé entre mis propias patas y al suelo fui a dar… mi prima me rebasó y llegó como 5 segundos antes que yo, mi hermano que en aquel tiempo era una nena, se arrepintió y mejor se sentó en la banqueta.
Yo estaba bien enojada y alegaba que la ganadora había sido yo, que si no me hubiera caído y pelado las rodillas habría ganado, que mi esfuerzo debe contar, que conté con el coraje suficiente como para levantarme aún estando herida de muerte (por que en aquél tiempo se decía que por las raspadas se salían las tripas) y que yo merecía esa moneda de 5 pesos!!!!. Hicieron caso omiso y yo hice mi berrinche, berrinche que llegó al grado de pelearme con mi prima hasta arrebatarle la moneda de sus manos y metérmela a la boca (pinche fijación oral) mi tío que estaba divertidísimo no hacia nada, hasta que vio que si era neta la pelea y me dijo:
Tío: Sácate la moneda
Petronilita: haciendo un gesto negativo, con la boca inflada.
Prima: buaaaa buaaaaa mi monedaaaaaa buaaaaa.
Tío: ya Petronilita dame la moneda, ahorita te doy otra.
Petronilita: Repite el mismo gesto.
Mi tío se exaspera y trata de meter sus dedos en mi boca, yo lo muerdo y entre el forcejeo decido tragarme la moneda de 5 pesos. (Si no es mía no será de nadie, pensé)… abro mi boca y le enseño la cavidad vacía.
Tío: Te tragaste la moneda!!!!
Petronilita: lero, leroooo, lero lerooo
Tío: AAAnnndaleeeeee te vas a morir!!!!
Petronilita: ¿Por qué?
Tío: Que no sabes que las monedas tienen muchos microbios??? Hijole y ahora con la moneda que te tragaste se te van inflar los intestinos, y te van a explotar y te vas a morir!!!!!!!
(maldito hijo de mi abuela, como se atreve a espantar a una niña de 8 años así!!!!!!, por su culpa tengo traumas con los gérmenes)
Yo me espanté mucho, se los juro, mucho, mucho, no podía dejar de pensar en mis intestinos y en todos esos microbios mortales viajando por mi estómago. Yo como soy así bien noble (para no decirme pendeja) y siempre ando pensando en los demás, decidí no decirle nada a mis papás, ayyy cosa, pobre de mí, no quería preocuparlos y hacerlos infelices con mí inminente muerte, quería que pasáramos felices mis últimos días de vida…
Yo me fui a mi casa a llorar en los rincones y mi tío que era un puberto pendejo no fue para irle a decir a mis papás que su escuincla se había tragado una moneda de 5 pesos, no, el pensó que yo había corrido a irles a decir, entonces, pues el, muy quitado de la pena se largó a quien sabe donde.
Para esto, la atragantada con la moneda (Chuchito crucificado ante no me atore y ahogue) fue como a las 2 de la tarde, después de la comida. Ya en la noche como a las 8:30, nos sentamos todos a cenar, mi tío siempre ha sido fan perdido del arroz con frijoles de mi mamá, tons ahí lo teníamos de arrimado en las noches y empieza la atinadísima conversación.
Tío: oye yorch como les fue con Petronilita, ya está mejor, ya te sientes mejor?? (Dirigiéndose a mí)
Papá y mamá: ah?
Tío: Si, como les fue con la moneda.
Mamá: que moneda?
Hermano: Es que mi hermana se trago una moneda de 5 pesos al medio día.
Mamá y papá: (Escupiendo arroz hasta por la nariz) QueeeEEeEeEEEeeE!!!!!
Tío: No chingen!!! No les dijo???
Papá: Petronilita es eso cierto.
Petronilita: (llorando) si!!!, pero yo no les quise decir nada, snif snif, por que el me dijo que me iba a morir snif snif, y-y-y, yo-yo no que-quería que se-se pre-o-cu-pa-ran!!! Buaaaaaaaaa.
Mamá: Que te dijo?
Hermano: le dijo que le iban a explotar las tripas!!!!
Papá: hijo de tu!”#$%&/(‘(}]
Tío: (inserte aquí la explicación del por que me trague la moneda).
El chiste es que al último la regañada fui yo, por no saber perder, y por ser una berrinchuda, y por cometer un delito. Después del sermón y el choro mareador del por que no debo de ser tan pinche impulsiva (que hasta la fecha soy) y de cómo debo de aprender a perder, me llevaron al hospital.
Me hicieron unas radiografías, vi mis tripas y la moneda de 5 pesos en mi intestino grueso. El doctor dijo que era tarde para un lavado y lo único que podía hacer era darme un laxante ligero y esperar que la moneda saliera solita (ouch). Yo obviamente le pregunte sobre el riesgo de muerte, y el me dijo que nah, no me iba yo a morir.
Los dos días subsecuentes fueron horribles, mi madre estaba pendiente de mí, (yo siempre fui muy independiente y traer a mi madre pegada era raro) y no dejaba de regañarme, de acosarme, de volverme a regañar y de darme sermones y más sermones, yo ya estaba hasta la coronilla de enojada, pero no podía decir nada… hasta que por fin fui al baño y la monedita salió (ni les voy a contar, ni crean).
Mamá: ayyyy al fin!!! Hasta que salió.
Petronilita: si, ya, aja, yuju, viva, que felicidad (sarcasmo a mis 9 años)
Mamá: Empieza su verborrea, no que como te atreviste, bla, bla, bla, eso no se hace, bla, bla, bla, parece que no tienes educación, bla, bla bla, ni que fueras india o aborigen, bla bla bla bla, nada más quiero y lo vuelvas hacer, bla bla bla.
Petronilita: AYyyYYyY mamaAAAaaá yaaaaaaaaa, ya no me regañeeeee, que no ve que soy una niña!!! si sigue diciéndome esas cosas, para la otra me trago una moneda de 10 pesos!!!!!!
Mamá: o.O…
Petronila se levanta y se sale del baño…
Desde ese día mi mamá aprendió a respetarme y nunca de los jamases volvió a regañarme, desde ese día, empezó a tener conmigo diálogos en confianza.
Ya pues…
Fin, huyan.
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